El mentor inesperado que ni sabía que lo era Cuando empezamos, había un señor mayor que iba a las mismas reuniones. Tendría sesenta años, su pareja como cincuenta y cinco. Nunca nos vimos en cuartos, lo nuestro era platicar en la cocina mientras los demás bailaban. Sin saberlo me enseñó casi todo. Cómo respetar el "no" de alguien sin tomártelo personal. Cómo reírte de los errores propios. Cómo cuidar a tu pareja con la mirada en una habitación llena. Cómo retirarte temprano cuando ya no estás disfrutando. Una vez le dije "gracias por todo lo que me has enseñado" y él se rio y dijo "yo no te he enseñado nada, has aprendido tú". Lo perdimos hace dos años, le falló el corazón. Le escribo este texto como si me leyera. Gracias, viejo. Por las pláticas en cocinas ajenas.