La mañana siguiente lenta, con café y risas, ¿es lo más subestimado del ambiente?
Anoche tuvimos una de esas quedadas que fluyen sin esfuerzo. Pero lo que más se me quedó no fue la noche, fue la mañana. Despertamos los cuatro tarde, hicimos chilaquiles, mi marido se puso a contar una anécdota de cuando era chamaco y todos terminamos llorando de risa. La otra pareja se quedó a comer también y nos despedimos como a las cuatro de la tarde. Mi esposo me dijo en el coche que esa mañana valió más que cualquier sexo. Y la neta yo pensaba lo mismo. Quiero preguntarles a las parejas con experiencia, ¿no creen que la mañana siguiente es lo más subvalorado del ambiente? El mercado vende la fiesta, los clubes, lo intenso, pero a mí esa mañana lenta de chilaquiles me sanó algo. ¿Les pasa? ¿Es normal valorar tanto el después como el durante?