La mirada en el desayuno del día después Tengo una superstición personal y es que el desayuno del día después dice todo. Si nos despertamos los dos como a las once, vamos a la cocina, mi mujer hace café y nos miramos a los ojos sin hablar y nos sonreímos, sé que estuvo todo bien. Si en cambio uno mira el celular y el otro la cafetera y no se cruzan las miradas, ya sé que hay algo que vamos a tener que charlar en el sillón después. La mirada del desayuno es mi termómetro infalible. ¿Ustedes tienen un momento clave del día después que les diga cómo viene la cosa?