Llevamos 6 navidades fingiendo en casa de mis suegros y la verdad ya peso
Güey, no manches, son ya seis nochebuenas que vamos a Cuernavaca a casa de mis suegros y nos sentamos en esa mesa enorme con los tíos, los primos, el cuñado mamón que opina de todo, y nosotros sonriendo como si fuéramos la pareja perfecta de catálogo. Y la neta es que el sábado anterior estuvimos en una fiesta con otra pareja en Polanco. Mi esposa cruza la pierna debajo de la mesa, me mira y los dos sabemos. Mi suegra sirve el bacalao, mi suegro abre el vino, y nosotros tenemos esa cosa rara de saber algo que nadie más sabe. ¿A alguien más le pasa que cada año la tapadera pesa más? No es que quiera contarles, ni de chiste, pero a veces siento que estoy actuando una obra y se me olvidan las líneas. ¿Cómo le hacen ustedes para no sentirse cínicos en esas cenas?