Mi cuñada entró sin avisar a la casa rural y vio el bolso de los juguetes abierto
Semana santa pasada. Casa rural en la sierra de Madrid, alquilada entre tres parejas hermanos y la nuestra. Nosotros llegamos un día antes con los niños porque mi mujer quería ordenar todo antes que llegaran los demás. A las once de la noche, niños dormidos arriba, yo en la ducha. Mi cuñada llegó antes de lo previsto, ella sola, había discutido con mi cuñado en el coche y se había venido en tren a Cercedilla. Tenía llave porque mi suegra le había dado una copia. Entró. Subió las escaleras. Abrió la puerta del cuarto nuestro buscando el baño de arriba que era el único limpio según mi mujer. Vio el bolso. Ya sabéis qué bolso. Abierto encima de la silla, con dos cosas a la vista que no son lo que un matrimonio normal lleva a una casa rural con sus hijos durmiendo en la habitación de al lado. No dijo nada en el momento. Bajó al salón. Cuando salí de la ducha estaba sentada con una infusión y la cara pálida y dijo 'hola cuñao', así, sin más. [F39] yo, hostelería, [M42] mi marido, conductor de autobús urbano EMT Madrid, casados desde 2010, dos niños de 9 y 6, lifestyle muy discreto desde 2019, nunca con familia, nunca en barrio, todo a la app y con gente desconocida. Han pasado nueve días. Mi cuñada no ha dicho nada a nadie que sepamos. Tampoco nos ha escrito. Mi mujer está fatal. Yo no sé qué hacer. ¿Hablamos con ella primero o esperamos? Tío estoy hecho polvo.