Primera vez que invitamos a casa, todo lo que salió mal Risa para no llorar, che. Después de varios encuentros en hoteles nos animamos a recibir una pareja en casa. Pasaron cosas que ni en la peor pesadilla. Primero, mi marido se olvidó de avisarle al portero y la pareja estuvo veinte minutos abajo discutiendo con el flaco que no los dejaba subir. Después la cama matrimonial nuestra hizo un ruido infernal porque nunca se nos había ocurrido aceitar los resortes. La gata se metió al cuarto en el peor momento y se subió arriba de uno de ellos. El vino que había comprado para los cuatro era horrible porque me había confundido de góndola en el chino. Una catástrofe pero terminamos llorando de risa los cuatro. ¿Tienen anécdotas de la primera vez recibiendo en casa?